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viernes, 26 de julio de 2019
jueves, 18 de julio de 2019
miércoles, 17 de julio de 2019
Maestras y maestros emocionalmente inteligentes: reto para la formación docente
La educación emocional tiene que ser entendida como un proceso que ha de trabajarse de manera permanente y consciente, y a través de metodologías activas y participativas. No se trata de generar y transmitir información teórica sobre la temática, sino de construir experiencias de autoconocimiento y convivencia que fomenten la inteligencia emocional permeando las relaciones cotidianas intergeneracionales, pero también los estilos, los ritmos y las metodologías de los procesos de enseñanza - aprendizaje. El trabajo con cuentos, escritura creativa, mandalas y diarios reflexivos son algunas estrategias que posibilitan la educación emocional.

Acciones aparentemente tan simples como hablar de cómo nos sentimos de manera sincera y horizontal, sin juzgar ni sancionar, van generando un clima de aula que favorece la inteligencia emocional. Es necesario que la educación emocional sea considerada un fundamento básico en la formación inicial y el desarrollo profesional docente en República Dominicana. Fomentar en las y los docentes competencias socioemocionales contribuye a deconstruir la pedagogía adultocéntrica y a favorecer la formación integral de seres humanos con mayor creatividad, autonomía, empatía, sana afectividad y sentido de bienestar. Esto, por supuesto, no solo beneficia al docente en su rol de enseñante y como persona, sino que también favorece al estudiantado y a los propios procesos de mejora educativa, tal y como he expresado antes.
La educación emocional propicia, además, la formación de docentes con mayor y mejor preparación para afrontar los diversos y complejos retos de la tarea de educar. Junto a esto, se reconoce también como un factor determinante en la reducción y la prevención del síndrome de burnout en el cuerpo docente, y en el mantenimiento y fortalecimiento de su vocación profesional.
En ese sentido, Extremera y Fernández-Berrocal (2004) resaltan que “unos adecuados niveles de inteligencia emocional ayudan a afrontar con mayor éxito los contratiempos cotidianos y el estrés laboral al que se enfrentan los profesores en el contexto educativo” (p. 1). Para Marchesi (2007), “el bienestar docente es una condición necesaria para la buena actividad educativa” (p. 141) y en esto la inteligencia emocional desempeña un rol relevante.
domingo, 14 de julio de 2019
martes, 2 de julio de 2019
La adicción a los celulares preocupa a estudiantes y docentes
Los teléfonos móviles no solo afectan el aprendizaje de los estudiantes, sino también su salud mental.
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